Tienes un árbol que podar que supera el techo de la nave, o una fachada que tratar con la puerta corredera abierta sobre el acceso estrecho. Antes incluso de elegir la máquina, hay cosas que la ley exige al operador —y que conviene conocer bien, porque trabajar en altura es una de las actividades donde un error de procedimiento se paga caro.
Quién puede subir: formación y habilitación
Las plataformas de trabajo elevables están entre los equipos que requieren una formación específica y una habilitación reconocida. No basta con saber maniobrar la máquina: el operador debe haber completado un curso teórico y práctico, superado una evaluación final y mantener la habilitación en vigor con actualizaciones periódicas.
Esto se aplica tanto a quien trabaja por cuenta propia como a quien opera dentro de una empresa. El empleador es responsable de asignar la máquina únicamente a personal habilitado. Ceder la plataforma a alguien que no ha completado el proceso formativo expone tanto al trabajador como a la empresa a consecuencias graves.
Inspecciones periódicas: qué hay que revisar y cuándo
Una plataforma elevadora es un equipo sujeto a inspecciones obligatorias en intervalos establecidos. La primera inspección corresponde al organismo público competente; las siguientes pueden ser realizadas por entidades habilitadas, públicas o privadas. No es un trámite formal: la inspección verifica que la estructura, los dispositivos de seguridad y los mandos funcionen como deben.
Quien usa la máquina cada día debe, no obstante, hacer su parte antes de cada uso: inspección visual del estado de los brazos, de los tubos flexibles, de los mandos desde la cesta y desde abajo, y comprobación de que los dispositivos de bloqueo estén en buen estado. Un problema detectado en tierra se resuelve en poco tiempo; detectado en altura, el problema se convierte en una emergencia.
Estabilizadores: el paso que no se puede saltarse
Los estabilizadores son la base sobre la que se sostiene todo el trabajo en altura. Deben desplegarse sobre terreno estable, en superficies capaces de soportar la carga, y las placas de apoyo deben estar correctamente posicionadas antes de elevar el brazo ni un centímetro.
Terreno blando, pendiente no compensada o estabilizadores desplegados solo parcialmente se encuentran entre las causas más frecuentes de vuelco. En las plataformas de orugas como las KB20 y KB23 de Cormidi, las orugas permiten alcanzar posiciones en terreno irregular donde una máquina sobre ruedas no entraría, pero esto no elimina la obligación de verificar la estabilidad del punto de apoyo antes de subir.
EPI: qué ponerse en la cesta
Quien sube a la cesta debe llevar el arnés anticaída conectado al punto de anclaje previsto por la máquina. No es una elección del operador: es una obligación, incluso cuando el trabajo dura pocos minutos y la altura parece reducida. El arnés no sirve para evitar la caída desde la cesta en condiciones normales —sirve para retener al operador si la máquina oscila de forma imprevista o si llega una ráfaga de viento.
Hay que elegir el EPI adecuado al tipo de plataforma y a la altura de trabajo, y comprobar antes del uso que las hebillas, las costuras y el mosquetón estén en buen estado. Un arnés deteriorado no es un EPI.
En la gama Cormidi
Las plataformas elevadoras Cormidi son máquinas de orugas que pasan por un acceso estrecho y se estabilizan en terreno irregular. La KB11 se monta sobre la CMF multifunción y cubre trabajos en altura en zonas verdes y patios. La KB20 y la KB23 disponen de cesta, brazo subpuente y, en opción, grúa con kit pinza para troncos y kit cabrestante —herramientas útiles cuando se trabaja en altura y también hay que mover material.
Cormidi no fabrica cortasetos ni equipos de protección individual: para los EPI y la formación hay que acudir a los canales especializados. La máquina adecuada es solo una parte del trabajo seguro.
Qué verificar antes de decidir
Antes de elegir una plataforma, vale la pena medir el paso de acceso a la obra, el tipo de terreno en el que se trabaja y la altura que se debe alcanzar. Luego conviene comprobar que el operador designado tenga la habilitación en vigor y que la máquina elegida haya sido sometida a las inspecciones periódicas previstas. Para comparar los modelos disponibles y las condiciones de uso, el punto de partida es un distribuidor de zona.