Quien ya ha quitado algún tocón lo sabe: la parte difícil no es el tocón. Es todo lo que hay alrededor, y casi nunca es de fácil acceso. El tocón está en el jardín trasero de una casa, con los edificios construidos todo alrededor, y para llegar hay un paso lateral tan ancho como una puerta. O está más allá de una cancela peatonal, al fondo de un sendero entre dos muros, sobre un césped que no debe convertirse en un lodazal. Y al final, pase lo que pase, quedan tres quintales de madera y tierra que sacar por el mismo camino por el que has entrado.
Cuando el tocón hay que quitarlo de verdad, los caminos son dos. Se conocen desde siempre y no hay nada que inventar: lo que cambia el trabajo es con qué llegas y cómo te llevas el material.
(El corte a ras con devitalización no es una eliminación: el tocón se queda debajo, y solo vale si esa zona no la tienes que volver a tocar.)
Los dos caminos
Fresado del tocón
La fresadora se come el tocón unos centímetros por debajo del nivel del terreno y lo reduce a virutas. No hace falta una máquina pesada y no se remueve la tierra de alrededor: es el camino obligado cuando por debajo pasan tuberías, cables o un sistema de riego, y cuando el césped debe quedar tal como lo encuentras.
El límite es preciso: la fresadora quita el tocón, no las raíces. Estas se quedan en el terreno y se pudren con los años. Para un césped o un arriate va perfecto. Bajo un pavimento o una cimentación, no: cuando la madera cede, el terreno se asienta y se nota en la superficie.
Queda luego por eliminar el montón de virutas, más voluminoso de lo que parece.
Excavación y extracción
Se excava alrededor, se cortan las raíces principales y se levanta el tocón entero con su sistema radicular. Es la solución definitiva: debajo no queda nada, y el terreno se puede pavimentar o replantar enseguida.
Cuesta más en tiempo y en molestias. Hace falta espacio para trabajar alrededor de la planta, queda un hoyo que rellenar, y hay que contar con la restauración de lo que hay alrededor — césped, bordillos, riego.
Es el único camino cuando el tocón es grande, cuando el sistema radicular es ancho, o cuando ahí encima tiene que ir algo que no puede asentarse.
Cómo se elige, en la práctica
Tres preguntas, en este orden.
¿Qué tiene que ir ahí después? Si va un pavimento, una cimentación o un árbol nuevo, se excava y se extrae. Si va césped o un arriate, el fresado basta y cuesta menos.
¿Qué hay debajo? Antes de poner nada en marcha, se comprueban las instalaciones enterradas. Una tubería de riego cortada cuesta más que todo el trabajo.
¿Cómo llegas? Es la pregunta que se suele hacer la última, y es la que decide la jornada. Si el paso es una cancela peatonal o un sendero entre dos muros, la máquina grande no entra, y sin máquina se vuelve a la pala y el pico.
La parte de la que no habla nadie: llevarse el material
Un tocón de tamaño medio, con la tierra pegada, pesa lo que tres o cuatro personas. Las raíces no caben en una carretilla. Y después del tocón vienen las ramas, las virutas de la fresadora, la tierra sobrante.
Es aquí donde una jornada limpia se convierte en una jornada larga: se quita el tocón en una hora y se pasa la tarde sacándolo a brazo.
Una máquina de orugas compacta resuelve precisamente esta parte, y por tres motivos que con el tocón no tienen nada que ver:
- pasa por donde pasa una persona con una carretilla — el paso lateral de la casa y la cancela peatonal dejan de ser el límite del trabajo;
- las orugas reparten el peso, así que se entra en un césped mojado o en un terreno recién trabajado sin dejar los surcos que luego hay que rehacer;
- aguanta la pendiente, donde una máquina sobre ruedas empieza a patinar justo cuando va cargada.
Una sola máquina, lo que cambia es el equipo
En las máquinas multifunción el equipo se desengancha y se cambia en obra, sin volver al taller. Para un trabajo de eliminación de tocones cuentan dos equipos:
La fresadora de tocones, que se come el tocón por debajo del nivel del terreno, se monta en las CMF1200 y CMF1500 en versión SP3.
La pinza, para coger troncos y maleza y cargarlos, se monta en la C85-ML y en todas las CMF con ML, en las versiones SP2 y SP3.
La misma máquina entra, fresa o extrae, carga, transporta y descarga. Nadie toca nada con las manos, y sobre todo nadie hace veinte viajes por el paso lateral con la carretilla.
Antes de empezar, cuatro cosas
- Comprueba las instalaciones enterradas. Siempre, incluso en un jardín que conoces.
- Decide el destino del tocón antes de sacarlo. Si no sabes adónde va, se queda en medio de la obra una semana.
- Mide el paso más estrecho, no la entrada principal. Es lo que decide qué máquina puedes usar.
- Mira el terreno el día antes. Sobre un césped empapado, una máquina sobre ruedas hace más daño que el tocón.
En resumen
La técnica adecuada depende de lo que tenga que ir ahí después y de lo que hay debajo. Pero el tiempo de una eliminación de tocones lo decide casi siempre el acceso y el transporte del material, no el corte.
Las máquinas Cormidi nacen para esto: de orugas, estrechas, construidas para entrar donde los demás se paran y sacar la carga sin estropear lo que hay alrededor.