El puente tiene una grieta en los estribos, o el tablero muestra signos de deterioro y el organismo gestor solicita una inspección. El problema nunca es la voluntad de intervenir: es cómo llegar hasta ahí abajo, con seguridad, sin interrumpir el tráfico durante días y sin un andamio que cueste más que el trabajo en sí.
Qué se inspecciona y por qué es difícil acceder
Las zonas críticas de un puente son las que no se ven desde la calzada: la parte inferior del tablero, las vigas, los estribos, las pilas, las juntas de dilatación y los aparatos de apoyo. Son exactamente las zonas que más sufren la acción del agua, de las sales anticongelantes y del ciclo de hielo y deshielo. Sin embargo, por definición, se encuentran en posición suspendida, a menudo sobre un curso de agua, sobre un talud o junto a una orilla.
El acceso desde arriba —abrir un carril, descender a un operario con cuerda— es la solución más inmediata, pero también la que comporta más restricciones: requiere coordinación con el gestor de la vía, señalización temporal y, con frecuencia, una autorización. Para intervenciones breves y recurrentes, no siempre es la opción más eficiente.
Las dos formas de trabajar bajo el tablero
La primera es el andamio fijo o el puente sobre caballetes, montado bajo la estructura. Es la opción clásica para obras largas en las que el operario debe moverse por toda la superficie y permanecer debajo durante horas. Funciona bien cuando hay espacio de maniobra en las orillas y cuando la duración del trabajo justifica los tiempos de montaje y desmontaje. Sus límites: en puentes estrechos, sobre cursos de agua rápidos o en terrenos inestables en las orillas, el montaje se convierte en un problema en sí mismo, y el coste del andamio supera con facilidad el de la inspección.
La segunda es la plataforma aérea con brazo subpuente, que se posiciona en la calzada o en la orilla, extiende el brazo más allá del borde y lleva al operario bajo la losa. Requiere un espacio de estacionamiento reducido, se desplaza a lo largo del puente sin desmontar nada y permite trabajar con seguridad incluso donde el acceso desde abajo es imposible. Sus límites: no sustituye al andamio cuando la superficie a tratar es muy extensa o cuando se necesitan varios operarios en altura simultáneamente en puntos distintos.
Seguridad: los puntos que no se omiten
Sea cual sea el método utilizado, algunas verificaciones no cambian. Antes de cualquier acceso en altura bajo un puente se comprueba el estado de la estructura portante: un hormigón deteriorado o una armadura expuesta pueden ceder bajo la carga de un equipo o de una persona. Se verifica la capacidad de carga de la superficie sobre la que se apoya la máquina —ya sea la calzada, un carril lateral o la orilla— y se evalúa si el terreno aguanta sin ceder. Se utiliza arnés y se mantiene comunicación constante con quien está en tierra.
Cuando se trabaja con un brazo articulado en posición extendida fuera de la base, la estabilidad de la máquina depende de los estabilizadores: deben desplegarse siempre completamente, sobre superficie plana o nivelada, antes de subir a la cesta.
En la gama Cormidi
Las plataformas aéreas de orugas Cormidi son máquinas araña que pasan por una puerta estrecha y se estabilizan en terreno irregular gracias a los cuatro estabilizadores independientes. El modelo KB20 y el KB23 montan de serie el brazo subpuente, que permite llevar la cesta bajo la losa partiendo desde la calzada o desde la orilla. Ambos están disponibles también con kit grúa, kit pinza para troncos y kit cabrestante, útiles en las fases de obra donde hay que mover materiales además de posicionar al operario. La KB11, más compacta, se monta sobre chasis CMF multifunción y cubre alturas de trabajo menores, adecuada para puentes peatonales o pasos elevados de dimensiones reducidas.
Qué verificar antes de elegir el equipo
Mide la altura libre bajo el tablero y compárala con la altura de trabajo del brazo. Verifica el ancho de la puerta o del paso de acceso a la orilla: las máquinas araña están diseñadas para pasos estrechos, pero cada modelo tiene su propio ancho en posición de transporte. Comprueba la capacidad portante del terreno en las orillas y, si se trabaja sobre la calzada, verifica que no haya instalaciones subterráneas en el punto de apoyo de los estabilizadores. Por último, evalúa si el trabajo requiere solo inspección visual e intervenciones puntuales menores, o si contempla tratamientos extensos que exigen tiempos prolongados en altura.
Para determinar qué configuración es adecuada para tu obra, contacta con un distribuidor Cormidi de tu zona: puede verificar in situ las medidas que importan e indicar el modelo correcto sin aproximaciones.